6 de agosto de 2026

Revolution 250: America's Independence Story 1763-1783

Los National Archives situados en Kew, Londres, presentan la mejor exposición que ha sido organizada fuera de Estados Unidos, desde el punto de vista archivístico e histórico, sobre el 250 aniversario de la firma de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América

La exposición, que presenta la Revolución desde una perspectiva británica, se ha construido sobre documentos originales con los que Londres gobernó las Trece Colonias y expone piezas extraordinarias, como un raro ejemplar de la Declaración de Independencia impresa por John Dunlap en Filadelfia el 4 de julio de 1776, además de la Tea Act de 1773, la Proclamación de Rebelión de Jorge III de 1775, el Olive Branch Petition (Petición de la Rama de Olivo) de 1775 y documentos del Tratado de París. 

Por ello, para conocer cómo vivió y documentó Gran Bretaña la pérdida de sus colonias, esta exposición es difícilmente superable y además, incorpora la experiencia de indígenas, lealistas negros y personas esclavizadas, ofreciendo una visión más amplia del conflicto. Todo ello hace que Revolution 250 sea una exposición de investigación, más que una exposición de tipo conmemorativo.


National Archives, Londres.

La muestra reúne una serie de documentos de primera importancia que protagonizaron los veinte años del proceso que dio lugar a la independencia, provenientes de las colecciones de los National Archives, The National Maritime Museum, en Greenwich, The British Library Trust, la Parliament's Archive Collection y la UK Government Art Collection. Es necesario mencionar también la destacada contribución de los siguientes especialistas en este periodo histórico: Betty  Lyons (presidenta y directora ejecutiva de American Indian Law Alliance); Sandy Bigtree (Miembro del Board of Indigenous Values Initiative y de la American Indian Alliance); Dr. Philip Arnold, Profesor de Religión y Estudios Indígenas Americanos en la Universidad de Siracusa (Nueva York), presidente de Indigenous Values Initiative y patrono del Black Loyalist Heritage Center, en Nueva Escocia.

Cronológicamente y documentalmente, la exposición comienza por el Tratado de París de 1763 que puso fin a la Guerra de los Siete Años (1756-1763). Norteamérica fue un destacado escenario del conflicto y Gran Bretaña y Francia lucharon por su control, apoyadas por sus aliados indígenas. El éxito británico en la guerra le permitió negociar el control de una gran extensión del territorio norteamericano, incluyendo Canadá y los Grandes Lagos, hecho que marcó el inicio de una nueva era en el imperialismo británico.

Los nuevos territorios de Norteamérica podrían generar beneficios para Gran Bretaña, pero solamente si se realizaran inversiones adecuadas y estuvieran bajo su protección. Para disuadir a Francia y España de amenazar a las Trece Colonias y Canadá, Gran Bretaña necesitaba mantener una fuerte presencia en Norteamérica. 

Las tropas debían también mantener el orden entre los colonos y estos fueron puestos bajo un férreo control que limitó su autonomía para obtener ingresos y recursos. El Parlamento británico les exigió que pagaran una parte importante de los gastos de su propio gobierno y defensa, por lo que algunos líderes y pensadores coloniales comenzaron a cuestionar la verdadera relación que existía entre Gran Bretaña y América.

Boston era el mayor puerto comercial que conectaba las colonias de Norteamérica con los puertos del oeste de Gran Bretaña, como Bristol, Liverpool y Glasgow y muchos bostonianos eran comerciantes y marineros. Por ello, se trataba de personas en continuo movimiento y fuertemente celosos de sus  intereses comerciales marítimos. Debido a la promulgación de cinco leyes aprobadas por el Parlamento británico en 1867, conocidas como las Townshend Acts, que imponían impuestos a los productos cotidianos importados desde América para financiar a los funcionarios británicos y mantener el control, los bostonianos transformaron Boston en un foco de descontento y resistencia a la dominación británica. 


Declaración de Independencia impresa por John Dunlap, 1776, National Archives.

La exposición realiza un recorrido por este proceso histórico a través de los más importantes documentos que fueron protagonistas de estos acontecimientos, que concluyen con el Tratado de París de 1783, por el que Gran Bretaña reconoció oficialmente a los Estados Unidos de América y abandonó su reclamación de soberanía sobre las Trece Colonias.

Como consecuencia, entre 60.000-80.000 leales a Gran Bretaña dejaron Estados Unidos tras la guerra, transportando a 15.000 esclavos con ellos y pasaron a establecerse en Nueva Escocia, el Caribe, Canadá y Gran Bretaña, siendo uno de los mayores movimientos de población que tuvo lugar en el siglo XVIII.

Más información sobre esta imperdible exposición en este enlace.