La cultura es sangre que siempre da alcurnia y nobleza al hombre". P. José María de Arizmendiarrieta.

15 de junio de 2021

Nueva publicación: Heraldic Hierarchies

La Universidad de Lovaina ha publicado la compilación de los trabajos de investigación que fueron presentados en el XXI Coloquio de la Academia Internacional de Heráldica - IX Conferencia de Arenberg para la Historia, que fueron celebradas del 18 al 20 de septiembre de 2019 en la Universidad de Amberes,  bajo el título de Heraldic Hierarchies. Identity, Status and State Intervention in Early Modern Heraldry (Leuven University Press, 2021).

 

A lo largo de los tres días de celebración de estas reuniones fue desarrollado un interesantísimo programa de ponencias y actos sociales y académicos, bajo la organización de la Universidad de Amberes, representada por Luc Duerloo y Steven Thiry y la presencia de S.A.R. el duque de Arenberg como presidente de la Arenberg Foundation.

El propósito de este Coloquio fue analizar los cambios experimentados en los usos heráldicos de los últimos siglos bajo una nueva perspectiva, explorando la capacidad de la heráldica de la Edad Moderna temprana para fomentar jerarquías sociopolíticas. El Coloquio pretendía arrojar nueva luz sobre los aspectos analizados, teniendo en cuenta tanto los precedentes situados en la Edad Media como el impacto de la evolución en la heráldica en los primeros tiempos de la Edad Moderna, que afectaron al desarrollo de los usos heráldicos a largo plazo.

Las diferentes ponencias fueron organizadas en tres secciones. La primera estuvo dedicada a "Heráldica e Identidad noble", presidida por Adrian Ailes, con presentaciones de Hamish Scott, Clément Savary, Camille Pollet, Jan Zupanic y Vaclav Horcicka, Agné Railaité-Bardé, Tudor-Radu Tiron y Mihai-Bogdan Atanasiu y, por último, Simon Rousselot. 

Una segunda sección estuvo dedicada al tema "Heráldica y la Política del Status", presidida por Nils Bartholdy, en la que intervinieron  Nicolas Vernot, Christophe Rousseau Lefebvre, D'Arcy Jonathan Dacre Boulton, José Manuel Valle Porras, Aaron Jochim, Peter Kurrild-Klitgaard y Ronny Andersen, Martin Sunnqvist y Michael Y. Medvedev.

La última sección tuvo como objeto de estudio la "Heráldica e Intervención del Estado", presidida por Henrik Klackenberg y participando Steven Thiry, Richard Cust, Antoine Robin, Dominique Delgrange, Jean-Christophe Blanchard, Luis Fernando Herrera Valdez, Joseph McMillan y, por último, Karl-Heinz Steinbruch.

Más información sobre esta obra en el siguiente enlace:

https://lup.be/products/123543


1 de junio de 2021

Ricardo Olaran Añíbarro: recuperación de su obra arquitectónica y reconocimiento de su figura.

El Diario Vasco, en su edición de ayer 31 de mayo, ha publicado un artículo de Estanislao Fernández Narbaiza, miembro de la Comisión de Patrimonio del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro de la Delegación de Guipúzcoa y arquitecto colaborador del Docomomo Ibérico, organización internacional creada en 1990 cuyo fin es inventariar, divulgar y proteger el Patrimonio Arquitectónico del Movimiento Moderno.

El artículo viene a sumarse a las muchas voces que desde hace años están pidiendo la conservación y recuperación del pabellón de oficinas de Luzuriaga (1943-1947), construcción localizada en el barrio de Molinao (San Sebastián-Guipúzcoa), para rescatar la obra y la figura de mi padre, Ricardo Olaran Añíbarro (1912-1982), doctor arquitecto, doctor ingeniero industrial y, entre otros relevantes cargos, decano-presidente del Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro (1959-1963), cuya obra ha sido fundamental en el desarrollo industrial del País Vasco desde mediados del siglo XX.



Ricardo Olaran Añíbarro fue representante del estilo racionalista en el País Vasco, estilo arquitectónico surgido tras la I Guerra Mundial, cuyas principales figuras fueron Le Corbusier, Frank Lloyd Wright y Mies van der Rohe. Los arquitectos racionalistas buscaban lo esencial, lo práctico y funcional en sus obras, dejando de lado la saturación a la que se había llegado en los edificios. Las formas predominantes que estos arquitectos defendían eran las geométricas simples, con carácter ortogonal, con una concepción dinámica del espacio arquitectónico y el uso de nuevos materiales como el acero, el hormigón o el vidrio. Ricardo Olaran Añíbarro fue un autor prolífico y en sus obras aplicaba conjuntamente sus vastos e innovadores conocimientos de arquitectura y de ingeniería, dotándolas de un sello especial que se traducía en funcionalidad, armonía y búsqueda de la belleza y el equilibrio.

La liquidación de la empresa Luzuriaga en Pasajes Ancho se produjo en junio de 1990. Hoy, este pabellón de estilo racionalista es el único que queda en pie de la factoría pasaitarra, aunque en condiciones ruinosas. VISESA, la sociedad promotora pública del Gobierno Vasco, realizó un muro de piedra contra la fachada del pabellón de las oficinas cerrando sus accesos, a pesar de que el proyecto contemplaba un pasillo que dejaba intacta la planta del edificio, principalmente para futuras infraestructuras.

La Asociación Antxotarrok Historia Mintegia, organización sin ánimo de lucro que ha luchado por recuperar y difundir la historia de Pasajes Ancho, ha tratado desde entonces de que no se lleve a cabo la planificada demolición del edificio, considerado, como lo ha calificado el INGEBA (Instituto Geográfico Vasco "Andrés de Urdaneta") como el mejor edificio de carácter industrial existente en San Sebastián. Desde 2007 se han llevado a cabo, para ello, diversas gestiones encaminadas a destacar la importancia del edificio como "memoria histórica, valor estético y sede de futuras infraestructuras". A esta institución se ha sumado la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (AVPIOP), consultora del Gobierno Vasco, que ha procedido a la catalogación de las obras de la Comunidad Autónoma Vasca posteriores a 1936.

El edificio, que consta de tres plantas y un cuerpo central sostenido por seis pilastras con tratamiento clásico en sus capiteles y dos laterales rematados en curva, al estilo modernista, ha sido calificada como "una obra de autor, única en su género" y de "nave industrial atípica". Hasta hoy no se ha encontrado una solución para destinar el pabellón a un uso social, como pide el pueblo de Pasajes Ancho. Además de las instituciones anteriormente mencionadas, muchas otras organizaciones y particulares han ido uniéndose a lo largo de los años a las iniciativas para evitar su demolición.                                         

 
 
Muchas de las obras de Ricardo Olaran Añíbarro han desaparecido. Entre sus principales obras se encuentra el Sanatorio Psiquiátrico Provincial de Guipúzcoa (1949), la Clínica Ortopédica de San Juan de Dios (1952), el almacén de la empresa Roneo en Mondragón (1964) que fue altamente reconocido por sus innovaciones técnicas, el Frontón Galarreta en Hernani (1970) y otros frontones municipales como el de Aya, Durango o Pasajes de San Pedro. Realizó también numerosas reformas en edificios religiosos, como la Iglesia del Sagrado Corazón de los jesuitas en San Sebastián  (1978) y las torres de la catedral del Buen Pastor en esta misma ciudad, además de residencias de tipo social, importantes edificaciones y reformas de viviendas particulares y reconstrucciones de obras antiguas. 

Ricardo Olaran Añíbarro desempeñó también una importante labor docente en diversos centros públicos y privados, formando a numerosas promociones de profesionales en la Escuela de Peritos Industriales de San Sebastián y en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra. Participó en la Comisión Ejecutiva del Patronato Pro-Estudios Superiores Oficiales de Guipúzcoa, creada en 1963, junto con personalidades como Ignacio María Barriola, Manuel Agud Querol, Carlos Santamaría, Juan Amorós y Francisco Yarza, realizando gestiones desde esta fecha hasta 1979 y promoviendo que Guipúzcoa tuviera una universidad propia.
 
Los medios de comunicación de Guipúzcoa vienen publicando desde hace muchos años una larga serie de noticias en defensa de la conservación del pabellón de oficinas de Luzuriaga y su posible destino para un uso social. Cada vez son más las instituciones públicas y privadas que exigen su conservación como obra representativa del racionalismo, realizando estudios sobre el mismo para dar a conocer la importancia histórica del edificio y la relevancia de su arquitecto y han existido también movimientos sociales que se han ocupado de su limpieza y conservación, ante la inacción de las autoridades.  
 
Existen diferentes informes que tratan de poner en valor el pabellón de oficinas de Luzuriaga. Entre ellos, puede leerse en el siguiente enlace, una versión del documento elaborado por la asociación Antxotarrok Historia Mintegia, que desde hace muchos años viene luchando por su conservación, informe que fue presentado ante la Dirección de Patrimonio del Gobierno Vasco: