2 de julio de 2026

Bateas novohispanas en el Museo de América

El Museo de América, de Madrid, está presentando la exposición Bateas novohispanas: una encrucijada cultural, organizada con la Subdirección General de Museos Estatales, la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes y el Ministerio de Cultura, comisariada por Adrián Contreras Guerrero

El Museo de América conserva la mayor colección de bateas virreinales que existe en el mundo, formada por quince piezas. Al ser creado este museo en 1941, siete de estas piezas llegaron del Museo Arqueológico Nacional y de las ocho bateas restantes, una perteneció al Museo Arqueológico de Toledo, otra fue comprada a María Luisa Serrano Crespo, cinco fueron donadas por Guadalupe de la Mora Arena -descendiente de un indiano que emigró a México- y de la última no se conoce su origen.

En esta exposición puede contemplarse, además de una serie de bateas, una amplia tipología de objetos lacados que se produjeron en el virreinato de Nueva España, realizados para las élites novohispanas con el fin de reafirmar su imagen, como símbolo de su poder y estatus social. Estos objetos combinan técnicas indígenas con formas españolas y diseños  europeos, asiáticos y prehispánicos.

Entre estos objetos destacan los muebles caracterizados por el uso de maderas embutidas y grabadas con pasta negra, llamada "zumaque", que eran producidos en la Villa Alta de San Ildefonso, en Oaxaca. La decoración de maque se aplicó a arcas, escritorios, bateas, baúles, armarios y costureros, aunque igualmente se utilizó para decorar pinturas sobre lienzo. También se presentan los búcaros producidos en Tonalá, que sirvieron para enfriar el agua y aromatizar los líquidos que contenían; ricos muebles de nácar y carey caracterizados por el brillo de sus materiales y una gran variedad de objetos de plata, biombos y pinturas enconchadas. 

La exposición recorre una serie de secciones. En primer lugar, los objetos lacados (maque o laca mexicana), recubiertos con sustancias que les proporcionaban brillo y lustre, que causaron fascinación entre la sociedad del mundo hispano. Para conocer cómo fue su técnica se presentan obras publicadas de cronistas españoles que entre los siglos XVI y XVIII nos dejaron su testimonio.

Sin embargo, como indica el título, la exposición da protagonismo a las bateas, que eran grandes platos o bandejas, generalmente redondos, fabricados en una sola pieza de madera y recubiertas con la técnica del maque. Estos objetos estaban vinculados a las élites femeninas y en una etapa inicial, se trató de objetos de uso doméstico utilizados como recipientes para diferentes tareas, pero con el paso del tiempo se fueron convirtiendo en objetos decorativos para ser mostrados en los salones de las viviendas del virreinato de México. 

Muchas bateas participaron en el "tornaviaje artístico" y desde sus centros de producción mexicanos fueron enviados a España. En algunas ocasiones, este hecho se debió a que las bateas formaban parte de los ajuares de dignatarios y eclesiásticos que regresaban a su país tras finalizar su cargo en la administración colonial, pero en otras, porque eran objetos que participaron en las rutas comerciales y fueron cargados en navíos transatlánticos.


Parte central de la batea de madera lacada de Pátzuaro realizada c. 1764 por el "indio noble y pintor" José Manuel de la Cerda, decorada con motivos de inspiración china. En ella se representa el escudo de la virreina doña María Josefa de Acuña y Prado, marquesa de Cruïlles.

A partir de la independencia de México continuó la elaboración de bateas con escenas costumbristas y temas mitológicos heredados de la época virreinal, pero fueron introducidos nuevos modelos como el águila azteca, flores y aves, empleando nuevas técnicas en su elaboración y decoración, aunque en detrimento de su calidad. 

El Museo de América presenta en su catálogo nueve bateas que proceden de Pátzcuaro, donde predominan el intenso color negro y el dorado y presentan una clara inspiración asiática en su decoración, con motivos como pagodas y sauces llorones. En ellas no fue utilizada la tradicional técnica del embutido, sino que fueron decoradas con pincel, ofreciendo un aspecto más refinado. Los motivos decorativos se centraron en la iconografía costumbrista y mitológica.

Además de las bateas de Pátzcuaro, en la exposición también se exponen algunas bateas procedentes de los talleres de Uruapan y Peribán, con otras técnicas y decoraciones. De Uruapan se muestra una preciosa batea de la primera mitad del siglo XVIII de madera lacada en cuyo centro figura el escudo de España, que puede verse en la imagen anterior y de Peribán destaca una de las tres que conserva el museo, cuyo motivo central es un águila bicéfala que porta mitra y báculo

Más información sobre la exposición Bateas novohispanas: una encrucijada cultural en este enlace.