El 16 de octubre fue inaugurada en los Archives nationales de France, en la sede de París situada en el Hôtel de Soubise, una interesante exposición sobre la historia de los textiles en el país, a partir de la extraordinaria colección de muestras textiles que se conservan en sus fondos comerciales e industriales. Estos muestrarios están siendo por primera vez mostrados al público y representan la gran diversidad de una producción textil ya desaparecida, desde los tejidos más populares a los más lujosos, permitiendo realizar un recorrido por la gran diversidad de tejidos que han sido producidos desde la segunda mitad del siglo XVII hasta nuestros días y destacando su gran importancia económica y social. Además se dan a conocer documentos procedentes de otros archivos y bibliotecas del país, como la Bibliothèque nationale de France, Bibliothèque centrale des Arts et Métiers, Musée des Arts et Métiers, Manufacture Oberkampf-Musée de la Toile de Jouy, Mobilier national, Musée des Arts décoratifs de Paris y Palais Galliera, entre otros, así como de una serie de colecciones particulares.
La exposición, que podrá ser visitada hasta el próximo 27 de enero, ha sido comisariada científicamente por Anne-Sophie Lienhard, conservadora de Patrimonio en los Archives nationales; Esclarmonde Monteil, conservadora en jefe de Patrimonio del Ministerio de Cultura y Alexia Raimondo, encargada de estudios documentales en los Archives nationales.

Made in France. Un histoire du textile pretende mostrar el papel que el Estado francés ha desempeñado en la industria textil desde la época del rey Luis XIV, bajo los planes de su ministro Jean-Baptiste Colbert hasta los desarrollados en la IV y V repúblicas, dirigidos a salvar esta industria de sus crisis económicas y presenta también las acciones de los gobiernos para controlar, conocer y promover la producción de los textiles franceses, tanto las fibras naturales como las fibras sintéticas. Desde los tejidos de lana del norte o del Languedoc hasta las sederías lionesas, pasando por las telas de lino de Bretaña o el algodón de Beaujolais, los tejidos han dado forma a los paisajes franceses, construido económicamente las regiones del país y dinamizado la innovación durante tres siglos, convirtiendo a Francia en encarnación de la moda y de la alta costura.
La exposición está organizada en varios periodos y áreas temáticas. La primera ("L'invention de la qualité à la française") abarca cronológicamente entre 1669-1791 y se enmarca en el reinado de Luis XIV, cuando al inicio de este la industria textil estaba muy lejos de ser la principal industria francesa y la calidad de sus tejidos era insuficiente para competir con los ingleses. Jean-Baptiste Colbert (1619-1683) emprendió numerosas acciones para evitar en lo posible las importaciones y apoyar la exportación de los productos franceses. Varias disposiciones legales trataron de regular la producción textil buscando mejorar su calidad y comercialización, mediante la vigilancia de la producción manufacturera controlada por comisarios enviados a todas las provincias del Estado.
Un segundo capítulo de la exposición ("Ruptures") abarca los años 1789 a 1815. Desde la segunda mitad del siglo XVIII fue imponiéndose el liberalismo que se opuso al mercantilismo, cuando un número creciente de economistas y administradores fue defendiendo el abandono de las corporaciones y reglamentos manufactureros para favorecer la libertad de comercio, sin el intervencionismo del Estado. Las manufacturas textiles debieron adaptarse a la nueva situación y enfrentar el impacto de las guerras que provocaron la pérdida de mano de obra y calidad de los tejidos. Napoléon I restableció las cámaras de comercio, el proteccionismo aduanero y trató de promover el progreso técnico, por lo que el intervencionismo del Estado iniciado por Colbert, continuó en la industria francesa hasta la actualidad.
El tercer apartado abarca los años de 1815 a 1914 ("Révolution industrielle, révolution commerciale"), situando a la industria textil, junto con la siderúrgica, en el centro de la primera industrialización. Los oficios relacionados con los tejidos tuvieron un gran desarrollo y la producción del trabajo se concentró en grandes fábricas. En este periodo aparecieron también una serie de textiles y colorantes artificiales que en ocasiones han sido dañinos para la salud. Los esfuerzos del Estado se concentraron sobre la fabricación, las condiciones del trabajo y los obreros y comienzó a ser regulado el trabajo infantil en las fábricas. El Estado incidió en el control de la reglamentación aduanera, alternando entre proteccionismo y liberalismo a raíz del Tratado de libre comercio entre Francia y Reino Unido de 1860. El Estado intervino también en la creación de instituciones y el fomento de los productos franceses, especialmente en la organización de las Exposiciones universales, que fueron el principal canal para dar a conocer la producción nacional. También la organización de misiones comerciales al extranjero se organizaron para conocer nuevas materias primas y nuevas salidas comerciales.

Vestido verde de seda teñida al arsénico, hc. 1862. Palais Galliera, GAL 1962.108.66. (1-2)
Una última sección sitúa a los textiles franceses entre 1914 y 2024 ("Le Textile français face à la mondialisation"). Durante la I y la II Guerra Mundial, el estado ejerció un papel de control pero durante la segunda mitad del siglo XX debió enfrentar también el libre comercio de las mercancías y adaptarse a la globalización. La apertura del mercado común europeo en 1957 y la aceleración de la globalización obligaron a Francia a firmar acuerdos comerciales con la intención de controlar el volumen de la importación de tejidos extranjeros más baratos que los producidos en el país, principalmente procedentes de China y también para favorecer las exportaciones de los textiles franceses. Además, entre los años 1970 y 2000, la industria nacional fue seriamente afectada por las crisis económicas, los conflictos sociales y las quiebras en la industria. En el siglo XX se produjo la revolución de los tejidos sintéticos, fabricados a partir de compuestos químicos de hidrocarburos que, unidos a la globalización, han convertido a la industria textil en una de las más contaminantes del planeta.
El catálogo de la exposición, ha sido publicado por Éditions Michel Lafon, con contribuciones de Alexandra Bosc, Magalie Bonnet, Serge Chassagne, Ariane Fennetaux, Liliane Hilaire-Pérez, Anne-Sophie Lienhard, Esclarmonde Monteil, Frédérique Pilleboue, Alexia Raimondo, Marie-Anne Sarda, Jérôme Séjourné y Simon Vacheron. Además, desde el 16 de noviembre se sucederá un ciclo de conferencias sobre el mundo de los textiles en Francia y visitas guiadas y, como complemento de esta exposición, se expone una muestra de obras de la artista plástica y bordadora Anäis Beaulieu y a partir del patio de honor, una obra colectiva de cerca de cincuenta personas de Seine-Saint-Denis, que participan en talleres de tejido y bordado.
Más información sobre esta exposición:
https://www.archives-nationales.culture.gouv.fr/made-in-france