La cultura es sangre que siempre da alcurnia y nobleza al hombre". P. José María de Arizmendiarrieta.

8 de julio de 2015

I Centenario del traslado de los reyes navarros al monasterio de Leyre

En el Monasterio de Leyre (Navarra), han descansado desde su fallecimiento los restos de los primeros reyes de Pamplona, antecesores de los reyes de Navarra, que fueron enterrados en este lugar por deseo propio junto con algunos miembros de sus familias, según consta en el Libro de la Regla y en las Tablas de Leyre, pero diferentes avatares históricos fueron haciendo estragos sobre sus tumbas. Con la Desamortización (1836) se interrumpió la vida del Monasterio, que fue saqueado y cayó en la ruina.

El 17 de mayo de 1863, cumpliendo las órdenes del Obispo de la diócesis y del Gobernador Civil de Navarra, se dirigieron a las ruinas del Monasterio el párroco y el alcalde de Yesa y fueron recogiendo en diferentes lugares una serie de huesos humanos que trasladaron a un arcón. Igualmente recogieron algunas tablas donde estaban grabados los nombres de algunos reyes y sus familias. Todo fue trasladado a la Iglesia de Yesa donde permanecieron más de medio siglo. Sin embargo, no era éste lugar apropiado para su reposo, por la sencillez de la iglesia y por el mal estado en que con los años fueron encontrándose el edificio y la urna donde reposaban los huesos.

Por Real Orden del 16 de octubre de 1867 la Iglesia del Monasterio de Leyre fue declarada “Monumento Nacional”, y comenzaron una serie de obras de restauración a partir de las que este lugar histórico comenzó a resurgir. El arquitecto D. Manuel Ruiz de la Torre, por encargo de la Diputación de Navarra, proyectó y dirigió la construcción de un sarcógafo digno para albergar estos restos.




Fue exactamente hace 100 años, el 8 de julio de 1915 cuando se produjo el traslado con gran solemnidad de los restos de los primeros reyes, reinas y príncipes desde la Iglesia de Yesa al Monasterio de Leyre. El arca en donde, sin clasificar fueron colocados los restos óseos, fue depositada en el mausoleo que había sido erigido para este propósito y cerrado con una lápida. Para asistir a este acto, llegaron numerosas personalidades de Madrid, Zaragoza y Pamplona. Seis vecinos de Yesa condujeron los restos de los reyes al lugar donde quedarían depositados, encerrados previamente en un artístico arcón de roble con herrajes labrados al estilo visigodo. En la iglesia del Monasterio de Leire se celebró una misa cantada, oficiada por el obispo de la diócesis.

Hoy se cumple el I centenario de este importante acontecimiento, que sin embargo, no ha sido noticia en los medios de comunicación navarros, ni oficiales ni privados. La fecha es lo suficientemente significativa como para que las autoridades culturales navarras hubieran dedicado algún acto en su memoria. Hace apenas un mes, el 9 de junio, tenía lugar la primera visita de los reyes de España al Monasterio de Leyre tras su proclamación, para presidir el acto de entrega del Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2015 al escritor y musicólogo Ramón Andrés. Tras la entrega del premio se hizo un homenaje a los reyes navarros en el interior del templo, depositando sobre su sepulcro una corona de flores rojas. Creo que hoy hubiera sido una buena ocasión para la celebración de este Premio, haciéndolo coincidir con el mismo día de la conmemoración de este Centenario.