La cultura es sangre que siempre da alcurnia y nobleza al hombre". P. José María de Arizmendiarrieta.

12 de agosto de 2014

Biblioteca Menéndez Pelayo



Antiguo edificio de la Biblioteca Menéndez Pelayo en Santander.

El 11 de agosto de 1914, el Estado español aceptaba el legado que D. Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912) había realizado de su biblioteca y edificio ubicados en la ciudad de Santander, expresado en su testamento del 7 de abril de 1912 y ante el notario de esta ciudad, D. Manuel Alipio López. Un día como hoy, el 12 de agosto de 1914 era publicado el correspondiente Real Decreto en la Gaceta de Madrid, firmado por el Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, D. Francisco Bergamín García. En virtud a esta disposición, se crearía la biblioteca abierta al público del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, que se denominaría "Biblioteca Menéndez Pelayo".

D. Marcelino Menéndez Pelayo recibió a lo largo de su vida numerosos nombramientos, reconocimientos y honores. Entre ellos, fue nombrado en 1893 Bibliotecario Perpetuo de la Real Academia de la Historia y en 1911 su Director. Figuró también como académico de la Real Academia de la Lengua, de la de Bellas Artes de San Fernando y de la de Ciencias Morales y Políticas, académico correspondiente de la de Buenas Letras de Barcelona, de la de Buenas Letras de Sevilla y de la de San Carlos de Valencia, entre otras muchas academias y sociedades españolas e internacionales y de haber desempeñado importantes cargos públicos e institucionales.

La obra de este autor  se centró especialmente en la crítica e historia de la literatura española, y su interés estuvo siempre dirigido a los libros, afirmando que su mayor alegría había sido vivir entre ellos y que la formación de su biblioteca había sido la única obra de la que se sentía medianamente satisfecho. En el jardín de la casa de sus padres fue formando la biblioteca, donde se concentró toda la vida y obra de este autor, sus libros y otros escritos que había ido reuniendo a lo largo de su vida. A su muerte, la biblioteca era una de las dos mejores que existían en España. 

Más información:


Véase:

REVUELTA SAÑUDO, Manuel: La Biblioteca de Menéndez Pelayo. Santander. Sociedad Menéndez Pelayo, 1982.