"La cultura es sangre que siempre da alcurnia y nobleza al hombre". P. José María de Arizmendiarrieta.

22 de julio de 2014

Frivolité


Una interesante exposición se presenta hasta el 28 de septiembre en el Museo de San Telmo de San Sebastián (Guipúzcoa), con el título de "Frivolité". En ella se exponen por primera vez piezas de indumentaria del siglo XVIII que han sido restauradas y pertenecen a la colección del museo y provienen, en su mayor parte, de la donación de Santiago Arcos.

A través de una variedad de 42 prendas que pertenecieron principalmente a miembros de la alta sociedad, se puede recrear una parte importante del estilo de vida de las élites de ese siglo, de gustos afrancesados. 

Un audiovisual muestra la labor de restauración y conservación de estas piezas llevada a cabo por el museo, y otras proyecciones cinematográficas nos transportan a personajes y actividades importantes de la época como fueron la conversación, la lectura o la música.

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4 de julio de 2014

Un pensamiento de Ramón Pérez de Ayala

Los genealogistas pensamos casi siempre en el pasado, en los ancestros, quienes fueron y qué huella dejaron, pero nos olvidamos con frecuencia del futuro, de aquellos que nos sucederán y que nos tendrán como referencia. Sin embargo, ascendientes y descendientes formarán parte de un mismo árbol familiar y a partir del estudio de todos ellos podrá verse la evolución de una familia. En las siguientes líneas transcribo un pensamiento de Ramón Pérez de Ayala publicado hace exactamente 100 años y que me parece de plena actualidad.

"El verdadero valor social de una nación está en sus niños, adolescentes y jóvenes: nunca en sus hombres y ancianos. Una nación es actualmente grande y poderosa, según la capacidad de sus posibilidades... Para el buen ciudadano, la grandeza del pasado y de los antepasados, no es motivo de jactanciosa pereza, sino origen de fuerte responsabilidad, que le obliga a superar lo ya conseguido, o cuando menos, a mantenerlo incólume. No debemos envanecernos de nuestros padres, que no hemos elegido, sino de nuestros hijos, que son obra nuestra, y a través de ellos todo el mañana social [...]".

Almanaque Bailly Bailliére, 1914, p. 3.